miércoles, 21 de diciembre de 2011

TEORÍA CREACIONISTA

1. Introducción
El creacionismo es una teoría estética que Vicente Huidobro comenzó a elaborar hacia 1912, con la que propone a los poetas y, como veremos, a los artistas en general, dejar la imitación o la reproducción para dar paso a la Poesía, cuyo sentido etimológico es ‘creación’ .
Coexistió con el surrealismo y el ultraísmo -entre otros-, y aunque no conformó un sólido grupo, tuvo una notable influencia en la poesía y la vanguardia españolas. (Muñoz y Oelker, 1993:173)
A diferencia del surrealismo, que promovía la “escritura inconsciente”, el creacionismo está a favor de la conciencia y la completa lucidez durante el acto creativo. (Montes y Orlandi, 1974:296). El poema creacionista nace de un estado de superconciencia o delirio poético, que es el intelecto íntegro dirigido hacia el deseo sobrehumano de conquistar el infinito; la razón cumple un papel organizador y controlador durante la creación. (Huidobro en Goic, 1974:89).
Esta teoría se haya dispersa en toda la obra de Huidobro, pero lo más directo se lee en Non serviam (1914), La creación pura, El creacionismo (1921) y algunos manifiestos.

2. La condición del poeta
Non serviam da a conocer las reflexiones de un poeta que se dio cuenta de que el arte ha sido, durante mucho tiempo, imitación de lo creado por la Naturaleza. Él se revela ante la madre Natura porque ya no quiere ser su esclavo. Esa es la meta del creacionismo: dejar de reproducir lo que los poetas han visto, dejar de hacer poesía empírica como si no pudiera haber más realidades y comenzar a crearlas, diferentes de la naturaleza aunque con los mismos elementos; crear así como la naturaleza puede hacerlo. (Huidobro, 1984:9) Hacer poesía no es imitar las exteriorizaciones de la naturaleza, sino su poder exteriorizador, es decir, lo que es aceptable imitar es el poder o las leyes que a la naturaleza le permiten individualizar todo lo que es (Huidobro en Torre, 1965:531).
En un escrito posterior agregará que, así como el hombre ha sometido la para sí los reinos mineral, vegetal y animal, puede agregar el reino de las creaciones a su poderío; así como el hombre ha creado máquinas, puede crear la máquina de la poesía (Huidobro, 1984:12)

3. El poema creacionista
Siguiendo los pensamientos de Huidobro (1984:11), quien cita a Emerson, se nos revela que el poema creado debe ser “un pensamiento tan vivo que, como el espíritu de una planta o de un animal, tiene una arquitectura propia, adorna la naturaleza con una cosa nueva”. Esto quiere decir que para la creación, el poeta saca de la naturaleza (mundo objetivo) la “materia prima”, que transformará y combinará en su mundo subjetivo. El producto será devuelto al mundo objetivo, pero con una forma nueva e independiente (Muñoz y Oelker, 1993:178)
El poema creado, que hace real lo que no existía, goza de independencia de la realidad porque existe sólo en la cabeza del poeta y es inconcebible fuera del libro. Esa independencia también se aprecia en su hermosura, pues el poema no es bello porque recuerde o evoque algún segmento de la realidad, sino que es bello en sí mismo. (Huidobro, 1984:12)
Como presenta conceptos nuevos, el poema creacionista resulta universal y traducible: la música de las palabras y la métrica pierden su importancia para cederla al hecho presentado, (no importa el cómo, sino el qué) y como es nuevo el idioma no lo hará variar, el efecto siempre será el mismo. El idioma del poema sería un accidente. (Ibíd.:13)

El poema es una revelación poética (Goic, 1974:109) porque da a conocer lo desconocido, lo innombrado, lo que había permanecido oculto hasta que el poeta lo pronuncia como un objeto creado.
Un segundo sentido de la revelación poética presenta la poesía como un proceso evidenciador de la “humanidad del hombre, o más bien de su hominidad” Entonces “en la creación se trata de hacer Hombre y no Belleza” (Anguita y Teitelboim en Idem.)

4. El lenguaje
Huidobro (en Muñoz y Oelker, 1993,179-180) distingue dos tipos de lenguaje: el objetivo o convencional, que permite nombrar las cosas, y el creacionista, que rompe lo convencional y saca al lector de lo rutinario para insertarlo en una atmósfera encantada. Para lograr ese efecto, el poeta debe descubrir la palabra interna y latente, despojada de su significado literal, que subyace en toda palabra convencional. En este sentido, un poeta sería aquél que descubre la relación oculta entre las cosas.




Bibliografía
Goic, Cedomil. 1974. La poesía de Vicente Huidobro. Santiago: Nueva universidad.
Huidobro, Vicente. 1984. Sus mejores poemas. Santiago de Chile: Zig Zag.
Montes, Hugo y Julio Orlandi. 1974. Historia de la literatura chilena. Santiago de Chile: Zig Zag.
Muñoz González, Luis y Dieter Oelker Link. 1993. Diccionario de movimientos y grupos literarios chilenos. Concepción: Universidad de Concepción.
Torre, Guillermo de. 1965. Historia de la literatura de vanguardia. Madrid: Guadarrama.

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